
Islas en el universo

Quizá colocándome entre dos espejos, al contemplar los infinitos reflejos de las imágenes que doy, podré verme como soy en realidad.
Imagina el universo entero como un conjunto de islas, llamadas galaxias, que se relacionan de alguna forma entre sí. Las grandes distancias que las separan, permiten estudiar cada isla con independencia del resto (en la mayoría de los casos actuales). Casi podrías pensar que son pequeños laboratorios diseminados por el tejido espacio-temporal. En cada laboratorio, un experimento diferente. Las condiciones iniciales se modifican sutilmente en cada lugar, de modo que su evolución puede ser completamente distinta. Tienes diferentes escenarios en los que puedes observar resultados sorprendentes.
Centrémonos, como si hiciéramos un ‘zoom’, en aquellos lugares en que se ha podido formar sistemas planetarios. Es realmente curioso, hasta la fecha, ninguno del que tengamos noticia ha repetido el patrón que más conocemos: el sistema solar. Somos un grupo de científicos que, modificando las condiciones de su laboratorio, crea y destruye diferentes posibilidades evolutivas. Ésta funciona; ésta no. Ésta origina unos curiosos seres, llamados humanos, junto con una gran cantidad de especies diferentes; ésta no; ésta me ofrece algo completamente distinto, que por inusual, no es buscado. Tendríamos que empezar a esperar lo inesperado, como única forma de poder encontrar respuestas a muchas preguntas. Si no encuentras lo que quieres, quizás formulas la pregunta equivocada.
Siempre que se presenta este tipo de experimentos mentales, en el que resultamos ser los observados en lugar de los observadores, noto que muchas personas se inquietan. Se sienten incómodas, pensando que pueden no ser tan dueños de su situación o de sus vidas como ellos pensaran. No sé a qué viene tanto recelo, a fin de cuentas, ¿quién puede decir que se guía siempre por su voluntad, alcanzando los objetivos que se propone? ¿Quién no se ha visto influenciado por algo o alguien en la toma de decisiones? La objetividad es una quimera.
Pero se puede mirar la situación desde otra perspectiva. Aceptemos por un momento que somos animales de laboratorio de algo que no conocemos, ni llegaremos a conocer. ¿Alguna célula puede decir que sabe al cuerpo de quien pertenece? Eso no le impide seguir cumpliendo con sus funciones, sean cuales sean. Nosotros algo parecido, si no sabemos quién o qué nos observa desde un magnificado microscopio, tampoco tiene que preocuparnos. Además, hasta ahora parece que les hemos caído bien, porque nos dejan vivir tranquilos.
Lo interesante de este tipo de experimentos, en realidad, es la posibilidad de ver el mundo que nos rodea desde otra perspectiva que no sea nuestro ombligo. Así, el que los planetas extrasolares descubiertos sean todos objetos gorditos y cercanos a la estrella, no será una anomalía; ni sus órbitas excéntricas un atentado contra el buen gusto. Eso no te exime de darles una explicación razonable a su estado actual. El lema de la ciencia es: si juegas con las mismas fórmulas, el resultado es cognoscible, y por tanto explicable. La parte realmente divertida es buscar las fórmulas correctas. ¿Juegas?