Siempre me hace mucha gracia ver el comportamiento de ciertos 'colectivos'. Los góticos paseando por el Retiro los fines de semana soleados. Esos chavales que van con sus rastas, sus pantalones caídos, cuidadosamente desarrapados, mochila montañera al hombro, repletos de piercings... y el último modelo del iPod en el bolsillo. Tú sí que eres antisistema, tío. Ésa es la revolución que se espera de ti. Luego ponte a colgar pancartas, haz pintadas en las fachadas públicas, ve a manifestaciones y grita consignas que no entiendes.
En fin, que me hacen gracia estos jóvenes, desorientados por modas y corrientes de pensamiento que apenas consiguen aprehender y a continuación han cambiado de rumbo y están fuera de onda y otra vez vuelta a empezar. Todo esto tiene sentido mientras buscan construirse una personalidad, se hacen un hueco en el mundo, se reubican y readaptan mientras las hormonas de la adolescencia les aporrean el organismo. Pero continuar haciendo lo mismo al llegar a la universidad deja de tener la excusa biológica. Seguimos alargando el momento de la madurez mental: a los 25, a los 30, a los 35... Y seguimos viviendo en el patio del colegio: riñas, envidias, celos, rabietas, estupidez colectiva y aletargante. Qué cómodo es esto. Vivir sin pensar, escudado en tu 'colectivo' particular, que hoy es éste, pero mañana es cualquier otro, que total no hay tanta diferencia. Y duerme en casa de tus padres los fines de semana, mientras abandonas en tu coche deportivo la facultad que okupabas de lunes a viernes.
Antes me consolaba pensando que esto se cura cuando sales del ambiente universitario (y encuentras un "trabajo de verdad", claro), pero la investigación está intrínsecamente ligada a ésta y no hay salvación para mí: viviré en la guardería eternamente si no quiero jugar a la política y a la economía. O ni siquiera entonces, probablemente. Valientes Casas del Saber son las universidades. Moldeamos las mentes de los montruos que nos devorarán mañana. El futuro a veces parece aterrador.
Quizá colocándome entre dos espejos, al contemplar los infinitos reflejos de las imágenes que doy, podré verme como soy en realidad.
martes, marzo 24, 2009
jueves, marzo 12, 2009
All the people in the street: I hate you all!
Que no lo digo yo: lo dice una canción. Cuando una amiga me pasó la canción y me la describió como buenrrollista y relajante, me la quedé mirando fijamente. El título era "I hate you all" (os odio a todos), de Get Set Go. Pero como no quería desconfiar de su cordura, le di una oportunidad y la escuché. Pues resulta que tenía razón. Si no me creéis, dadle al play.
miércoles, marzo 11, 2009
Lucha por su vida... y nadie lo sabe
Trasteando por ahí he encontrado el siguiente vídeo en los comentarios. La musiquita es happy y el montaje de las imágenes me parece de lo más original.
Que lo disfrutéis :)
Que lo disfrutéis :)
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